¿Es posible que además de que somos lo que hacemos, también somos lo que pensamos?
Parece que cualquier acción proviene antes de un pensamiento. Entonces, lo que nos entra en la mollera y se convierte en pensamiento, es una posible acción.

Neuromarketing

Es indudable que recibimos diariamente multitud de impactos de todo orden. No solo publicitarios sino que cualquier modo de información: un cartel en la pared, un folleto en el parabrisas de un coche, un anuncio de radio... todo impacta de algún modo en nuestro cerebro y nuestra atención aunque sea por un instante, queda razonando ese mensaje.

La publicidad siempre será eso: publicidad. La cuestión de la publicidad es que pase o no, la barrera de nuestra atención, como ese permiso que, a veces in darnos cuenta, ofrecemos a un elemento de publicidad, y nuestra atención se centra en él, aunque, lapropioa vorágine de la vida nos haga olvidar esa imagen o mensaje.

  • ¿Cómo destacar nuestra publicidad?
  • ¿Se trata de escoger un medio adecuado para ella?
  • ¿Cuál?

O quizás, como dicen algunos gurús del marketing, se trate simplemente de hacer un tipo de publicidad que conlleva ingredientes de emoción, que de algún modo saltan nuestras barreras y decimos eso de: me gusta. Pero, que algo nos guste no significa que lo vayamos a comprar. Pues la compra es una barrera más, casi natural, que tenemos hoy en día más que nunca, pues hay tanta oferta, que la demanda nos la cuestionamos más y más, dando opción a lo que consideramos una prioridad, y pocas cosas llegan a serlo.

Uso del Marketing

Resulta obvio que las campañas de marketing están estudiadas hasta la sacidad. Es lógico que están basadas en estudios de nichos de mercado, perfiles de compradores, e impulsos de comprar hoy porque mañana no existirá al mismo precio. Hay muchas variantes de modos en que se nos ofrecen los productos y servicios. Pero la cuestión siempre es la misma: el consumo mueve el sistema, y el propio consumo forma parte de la existencia del sistema, con lo cual, el sistema genera modos de supervivencia con todos los medios de que dispone para el uso del marketing y que sea eficaz.

Sin embargo, tanto el marketing como el concepto de oferta o promoción no tiene porqué ser un factor negativo para la sociedad. El comprador, el usuario, gracias a la mayor oferta que se difunde cada día, tiene la opción de escoger, sin dejarse llevar por lo que le "ha entrado por el ojo" sencillamente porque se ha invertido más en el anuncio publicitario y ha sabido entrar mejor en su cabeza.

Si el comprador, deja de sentirse posible comprador ante cualquier oferta o anuncio, tiene más capacidad de discernir, porque no se deja llevar por el impulso inicial que puede transmitir un anuncio publicitario, y razona, reflexiona incluso, si verdaderamente ese producto o servicio le va a ofrecer algo que necesita. Ahí es donde aparece un espacio, en esa reflexión, que sitúa al anuncio en otro lugar, lejos de la intención de vender, y es la reflexión la que nos hace sentirnos vivos y que mandamos de los impulsos publicitarios por doquier.