Somos lo que pensamos

Negocios, marcas, emociones, ofertas, promociones, regalos, consumo... pero también llegar a fin de mes, cobrar impagados, competencia, exceso de stock, necesidad de vender. Son frases, todas ellas que de algún modo nos las encontramos en nuestra cabeza, o bien las hemos leído en algún lugar y detonan pensamientos de cambio.
Vamos a hablar de ¿quién no se ha encontrado con la necesidad de cambio en el importante aspecto de su vida laboral, y no ha sabido como iniciar este proceso?

Si tal día nos levantamos estupendamente, estamos positivos porque nos han encargado varias cosas que hoy, llenamos la furgoneta y las repartimos. Pero no todos los días son así. Y según estamos trasmitimos.

Nos encontramos con la expresión ‘neuromarketing’, que nos explica que las emociones forman parte de cualquier toma de decisión. Hay quien dice que somos lo que tenemos escrito en el pensamiento. Y si hay ideas fijas estas hacen de freno para ver más allá. Con lo cual, concluimos en que cambiar de pensamiento es la base para posibiitar nuevas acciones, actualizadas acordes a nuestro negocio.

No se trata, entonces, de decidir realizar una web y pasarle toda esta responsabilidad a una empresa profesional. Puede ser interesante profundizar en la propia experiencia adquirida día tras día en nuestro negocio. ¿Qué percibimos de nuestros clientes? Y que determinadas preguntas influyan en la creación de una web, una oferta, un valor añadido que decidimos implementar...

Podemos tener un negocio muchos años, pero la actualidad nos exige tratarlo también como marca. Es necesario el uso del marketing. Observar que la personalidad esté implícita en nuestros productos, esto se traduce en emociones percibidas por el consumidor atribuida de forma inconsciente.

Ya no vendemos productos sino también la emoción de estar convencidos de que están acompañados de nuestro esfuerzo, de la búsqueda que hemos realizado para conseguir un buen precio; de la calidad que estamos ofreciendo a nuestro cliente; en definitiva de valores que acompañan nuestro escaparate y tienda.

El objetivo del neuromarketing es dejar nuestra marca asentada en la mente del consumidor, estableciendo una relación que puede perdurar en el tiempo, y por supuesto, crear el vínculo necesario para que nuestro trabajo comercial se convierta en una venta más.